Muestra altermagnética en laboratorio

Científicos hallan la prueba definitiva de una tercera forma de magnetismo que podría cambiar la informática

Un equipo internacional de científicos ha encontrado una nueva prueba experimental del altermagnetismo, una tercera forma de comportamiento magnético que combina propiedades de los imanes convencionales con otras que hasta hace poco parecían incompatibles. El avance podría facilitar el desarrollo de memorias informáticas más rápidas, estables y con menor consumo energético.

La investigación, liderada por el laboratorio estadounidense SLAC, ha permitido identificar una característica que distingue a estos materiales de los dos grandes tipos de magnetismo conocidos tradicionalmente.

Aunque ya existían evidencias del altermagnetismo, faltaba observar directamente una propiedad de su estructura magnética que confirmase su comportamiento particular.

La propiedad magnética que los científicos no habían conseguido demostrar

Los imanes convencionales, denominados ferromagnetos, presentan una orientación magnética que permite generar un campo detectable, como sucede con los imanes de una nevera.

En los antiferromagnetos, las orientaciones magnéticas se alternan y sus efectos se compensan, por lo que no producen una magnetización global.

El altermagnetismo combina características de ambos. Sus orientaciones magnéticas también se compensan, pero la disposición de los átomos permite que los electrones presenten propiedades útiles para transportar información.

Para comprobarlo, los investigadores estudiaron un material llamado telururo de manganeso (MnTe), considerado durante décadas un antiferromagneto.

Mediante potentes rayos X polarizados, detectaron una propiedad denominada quiralidad, una asimetría comparable a la diferencia entre una mano izquierda y una derecha.

La señal apareció en determinadas excitaciones magnéticas del material y coincidía con lo previsto para el altermagnetismo. Era la evidencia experimental que faltaba para reforzar su identificación como una fase magnética diferenciada.

Ordenadores más eficientes y memorias que consuman menos energía

El principal interés tecnológico del hallazgo está en la posibilidad de utilizar estos materiales para almacenar y transmitir información.

Los imanes convencionales pueden verse afectados por campos magnéticos externos. Los antiferromagnetos ofrecen mayor estabilidad, pero presentan dificultades para leer la información almacenada.

Los materiales altermagnéticos podrían reunir ambas ventajas: mantener la estabilidad y permitir el aprovechamiento de corrientes electrónicas relacionadas con el magnetismo.

Esto abre posibilidades para fabricar memorias avanzadas y componentes electrónicos más eficientes, especialmente interesantes para los centros de datos, donde el consumo eléctrico representa uno de los principales desafíos.

Sin embargo, la investigación todavía no ha producido dispositivos comerciales. Los científicos deberán demostrar que pueden controlar estas propiedades de forma fiable mediante electricidad o luz.

El descubrimiento amplía lo que sabemos sobre el magnetismo y ofrece una nueva manera de manipular la información electrónica, un paso que podría resultar decisivo para desarrollar tecnologías informáticas diferentes de las actuales.

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