Sueño monitorizado cerebro y ondas EEG

Descubren unas ondas cerebrales durante el sueño que podrían explicar por qué perdemos memoria con la edad

La pérdida de memoria relacionada con el envejecimiento podría estar vinculada a un fenómeno que ocurre mientras dormimos. Una investigación de la Universidad de California en Berkeley ha descubierto que determinadas ondas cerebrales dejan de propagarse de forma coordinada durante el sueño profundo, una alteración asociada con una menor capacidad para recordar información.

El hallazgo también relaciona este comportamiento con la acumulación de proteína tau, una sustancia presente en el cerebro cuya acumulación anómala está vinculada al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Los investigadores han identificado un patrón al que denominan «ondas solitarias», porque aparecen de manera aislada y recorren distancias más cortas que las ondas observadas en personas jóvenes.

Las ondas cerebrales que ayudan a conservar los recuerdos

Durante el sueño profundo, millones de neuronas alternan su actividad siguiendo un ritmo coordinado. Este proceso genera ondas eléctricas lentas que se desplazan por distintas regiones del cerebro.

La coordinación de estas ondas parece desempeñar un papel fundamental en la consolidación de la memoria, el proceso mediante el cual la información aprendida durante el día se conserva para poder recuperarla posteriormente.

Para estudiar este mecanismo, los científicos registraron la actividad cerebral de adultos jóvenes y personas mayores mediante electroencefalogramas.

Los resultados mostraron que, entre los participantes jóvenes, las ondas lentas recorrían zonas relativamente amplias del cerebro. En cambio, entre los adultos de mayor edad aparecían ondas más cortas y menos sincronizadas.

Los investigadores también utilizaron técnicas de imagen cerebral para comprobar si estas diferencias estaban relacionadas con la acumulación de proteína tau.

Cuanto mayor era la presencia de tau en determinadas regiones frontales, mayor era la alteración de las ondas cerebrales durante el sueño.

Una posible señal temprana de problemas de memoria

El equipo quiso comprobar si estas diferencias tenían consecuencias sobre la capacidad de recordar.

Para ello, los participantes aprendieron asociaciones de palabras antes de acostarse. A la mañana siguiente tuvieron que recordar la información.

Las personas cuyas ondas cerebrales eran más aisladas y recorrían distancias menores recordaban menos palabras, lo que permitió relacionar directamente el patrón observado durante el sueño con el rendimiento de la memoria.

En algunos participantes examinados nuevamente años después, el aumento de proteína tau coincidió con una peor coordinación de las ondas y una menor capacidad para conservar recuerdos durante la noche.

Un detalle relevante es que los participantes no padecían necesariamente alzhéimer. Algunas de estas alteraciones aparecían en personas cuyo rendimiento cognitivo todavía se encontraba dentro de los valores esperados para su edad.

Sin embargo, los resultados no demuestran que la acumulación de tau sea la causa directa de la pérdida de memoria. Tampoco permiten afirmar que estas ondas sirvan ya como prueba diagnóstica.

El descubrimiento abre una nueva vía para investigar cómo el sueño profundo protege nuestros recuerdos y por qué esa función puede deteriorarse con el envejecimiento.

Comprender qué provoca la pérdida de coordinación de estas ondas podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para detectar y tratar problemas de memoria antes de que se agraven.

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